Dios, por favor, enséñame a esperar sin desesperarme, a confiar en tus tiempos y a mantenerme firme cuando las cosas no suceden como las había imaginado. Ayúdame a comprender que no todo tiene que resolverse rápidamente y que, mientras espero, también estás obrando en mi vida. Dame la tranquilidad para no adelantarme con un sinfín de pensamientos sobre los acontecimientos por venir, sabiduría para aceptar lo que no me es posible cambiar ni controlar y fortaleza para no perder la motivación. Ayúdame, por favor, no quiero que la impaciencia me haga olvidar que tus planes son perfectos y que hay un propósito maravilloso para mí.
DIOS, POR FAVOR, ENSÉÑAME A ESPERAR SIN DESESPERARME
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