2
Gracias, Dios, por todas las bendiciones que a diario me brindas y por nunca permitir que enfrente al mundo en soledad. Gracias por la fortaleza que me regalas cuando el cansancio me vence, por devolverme la esperanza cuando las dificultades parecen eternas y por recordarme de tantas maneras que no debo rendirme. Hoy y siempre pongo en tus manos mi vida entera, mis dudas, mis preocupaciones, mis anhelos y cada paso que doy, porque confío en que tu inmensa sabiduría me guiará por el sendero correcto.