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Cuando tus fuerzas se agoten, recuerda QUE Dios puede renovarlas y ayudarte a levantar de nuevo el vuelo. Incluso en los días en los que sientas que ya no das más, cuando las preocupaciones te dobleguen y el camino se vuelva incierto, confía en que no tienes que resolverlo todo por tu cuenta, porque Dios escucha tus oraciones y comprende esas batallas que libras en silencio. Así como el águila extiende sus alas y se eleva en el cielo, tú te elevarás por encima de las dificultades y hallarás nuevas razones para seguir adelante.