181
Agradezco inmensamente esa desilusión que liberó mi corazón. Aunque me dolió demasiado, trajo consigo la verdad y me enseñó que no todo lo que parece ser es. Fue algo muy duro, pero necesario, porque me abrió os ojos y me devolvió el amor propio, pudiendo así solar lo que definitivamente no era para mí. Hoy, sin rencor pero con una gran gratitud, reconozco que más que perder, gané la liberación de mis pensamientos, emociones y acciones, ahora mi corazón vuelve a latir con más fuerza e independencia.