No te fijes en cuánto sabe una persona; fíjate en cómo vive, porque en su manera de vivir está su sabiduría. Más que escuchar las palabras, observa las acciones que toma, la manera en que trata a los demás, cómo enfrenta los desafíos y qué decisiones toma cuando no hay público. Una persona puede saber mucho y aun así carecer de humildad, empatía o sentido común. En cambio, alguien con menos conocimientos puede brindarnos lecciones más grandes a través de su manera de proceder, de levantarse después de caer, en qué manera reconoció sus errores y mantuvo sus valores incluso en la dificultad. Al final, la verdadera sabiduría no se presume, se refleja en la manera de vivir.
NO TE FIJES EN CUÁNTO SABE UNA PERSONA; FÍJATE EN CÓMO VIVE, PORQUE EN SU MANERA DE VIVIR ESTÁ SU SABIDURÍA
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