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Que Dios te conceda todo aquello que esta noche le pidas de corazón. Que cada palabra que eleves, incluso las que no sabes cómo expresar, encuentre camino y sentido. Háblale de esos deseos que nacen en lo más profundo de tu ser, donde las dudas no llegan; cuéntale para que te escuche y te responda en el momento justo de la manera que más bien le haga a tu vida. Confía en que ese tiempo perfecto en el que obra llegará; por ahora, descansa con la certeza de que lo que hoy entregas con fe, mañana puede florecer de maneras que ahora mismo no te alcanzas a imaginar.