Un árbol torcido vive su propia vida, mientras que un árbol recto se convierte en madera. A simple vista, lo torcido puede parecer un defecto, algo que no encaja con la idea de la perfección; sin embargo, es por esa forma irregular que ese árbol puede permanecer en pie por más tiempo, creciendo libremente sin convertirse en el objetivo de quien busca algo fácil de cortar. Es una reflexión que podemos hacer sobre la vida misma; no siempre es necesario ajustarse a lo que todos consideran perfecto; a veces nuestras diferencias, defectos y actuar poco convencional es lo que nos permite vivir con mayor autenticidad, conservando nuestra esencia.
UN ÁRBOL TORCIDO VIVE SU PROPIA VIDA, MIENTRAS QUE UN ÁRBOL RECTO SE CONVIERTE EN MADERA
52