84
Mi tranquilidad vale más que ir por ahí tratando de cumplir expectativas ajenas, porque he aprendido que no tengo que forzar versiones de mí para encajar en lugares donde no hallaré paz, ha elegirme y no por egoísmo sino por mi propio bienestar; no quiero vivir para agradar a nadie porque eso cansa y apaga la esencia. Prefiero avanzar a mi ritmo, siendo coherente con lo que realmente soy, antes que perderme intentando ser lo que otros esperan. Así soy feliz y quiero mantener esa serenidad que tanto me ha costado construir.