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Pronto termina el año y en todo momento Dios ha cuidado de mí. En los días de alegría me acompañó con sus bendiciones y en los momentos difíciles me sostuvo con su amor y su fuerza; fue paciente conmigo y en ningún momento me sentí en soledad, sé que en cada paso me protegió y guio. Por eso recibo lo que queda del año con inmensa gratitud y esperanza, confiando en que su bondad me acompañará en el nuevo tiempo que está por comenzar.