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Te espero en el sueño de siempre, no llegues tarde. En ese refugió íntimo al que volvemos cuando el mundo pesa y el silencio se vuelve necesario. En ese espacio donde puedo abrazarte y casi sentirte, ahí donde las heridas no existen y el amor no exige explicaciones, ven sin prisa, pero ven, nuestro encuentro siempre existirá mientras nuestros corazones sigan latiendo.