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Tarde o temprano nos llega la cuenta de todo lo que hacemos. Cada decisión que tomamos, cada acción y la manera en que tratamos a los demás, cada vez que actuamos desde el amor o desde el ego, todo va dejando huellas y ellas siempre regresan. Nadie sabe cuándo la vida nos mostrará las consecuencias buenas o malas de lo que sembramos, por eso es importante actuar con conciencia, respeto y con empatía, no por miedo al karma o a la justicia divina, sino porque al final, todo vuelve y con intereses.