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Si todo lo que ofreciste no alcanzó, ofrece tu ausencia. No porque tengas el afán de castigar, sino porque debes entender que no puedes seguir entregando amor, paciencia, tiempo y comprensión en un lugar donde no te valoran. A veces, alejarte es la única manera de recuperar la tranquilidad que perdiste al esperar un poco de reciprocidad. Vete de donde ya no te corresponde estar y mejor márchate dignamente.