Si no eres leal a quien duerme en tu propia cama, no le eres leal a nadie. La verdadera lealtad comienza en el lugar donde existe mayor vulnerabilidad y confianza. No se trata únicamente de evitar una traición, sino de actuar honestamente, con respeto y coherencia incluso en ausencia de alguien. Quien rompe la confianza que más lo conoce, fácilmente lo hará con los demás. La lealtad no es una promesa pasajera; es una elección diaria que se demuestra con acciones, con respeto por los acuerdos, porque quien protege el corazón de quien ama demuestra que también sabe honrar su palabra.
SI NO ERES LEAL A QUIEN DUERME EN TU PROPIA CAMA, NO LE ERES LEAL A NADIE
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