Se necesitan años para generar confianza y solo unos segundos para destruirla. La confianza no nace de las palabras, sino de los actos constantes, del respeto, la honestidad y la coherencia con la que tratamos a los demás. Se construye lentamente, a través de sutiles gestos que muestren que somos dignos de creer y mantener nuestra palabra, aunque nadie nos esté observando. Pero basta una mentira, una traición o una acción impulsiva para romper por completo aquello que tomó tiempo para construir. El perdón puede llegar, pero las heridas que deja la desconfianza no siempre desaparecen por completo y recuperar lo perdido suele requerir mucho más que esfuerzo.
SE NECESITAN AÑOS PARA GENERAR CONFIANZA Y SOLO UNOS SEGUNDOS PARA DESTRUIRLA
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