2
Sana en silencio, aléjate de los problemas y enfócate en ti. No todo necesita ser explicado ni compartido; existen procesos que florecen mejor en lo íntimo, cuando te das espacio para escucharte. Elegir la calma no es huir, es cuidar tu bienestar físico y mental. Toma distancia de lo que te perturba y no se trata de ignorar lo que te afecta, sino de atenderlo desde un lugar más consciente, sin añadir mayores cargas. Concéntrate en ti, empieza a reconstruirte con paciencia, reconoce lo que necesitas priorizar y lo que te hace bien.