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Permítete ser un principiante nadie comenzó siendo excelente. En un mundo que a menudo premia los resultados más que los procesos, nos exigimos perfección desde el primer intento, como si estuviera prohibido equivocarse o no saber. Date permiso de aprender sin presión, dale rienda suelta a tu curiosidad, intenta, aunque no lo tengas todo claro, sé paciente contigo y con el proceso, celebra tus avances y esfuérzate, recordando que nadie nació dominando un arte.