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Perdón que te escriba, pero llueve y la vida me duele. A veces las tormentas de afuera despiertan las que llevo dentro y es en esos momentos donde me pesa el silencio. No busco que me brindes soluciones, sólo quiero soltar un poco lo que cargo y eres de esas pocas personas con las que me puedo abrir y ser por completo. Es extraño que una simple lluvia pueda abrir memorias, remover heridas y recordarme todo lo que aún me falta por sanar. Gracias por leerme en medio de este día frío y gris.