92
Pensábamos que sólo nos estábamos divirtiendo, pero en realidad nos estábamos enamorando. Creíamos que simplemente pasábamos el tiempo sin mayores expectativas, pero sin darnos cuenta, algo empezó a cambiar, las miradas se quedaron un segundo más, las conversaciones comenzaron a importar más de la cuenta y la ausencia a notarse. Lo que parecía simple diversión fue tomando forma, profundidad y sentido; sin planes ni advertencias, el cariño fue creciendo y cuando quisimos entenderlo, ya nos habíamos enamorado.