No todas las personas que conocen tu historia tienen la intención de protegerla. Hay quienes escuchan para comprender, acompañar y cuidar lo que les confías, pero también existen quienes con esa información te juzgan, te señalan y devalúan. Te echan en cara lo que viviste, los errores que cometiste para manipular tus emociones. Por eso aprende a ser prudente, valora tu paz y entiende que tu historia no debe quedar en manos de cualquiera. No todo debe ser contado, no todos necesitan conocer lo que has vivido. Protege tu historia, al igual que tu corazón, y honra el proceso que te ha convertido en la persona que eres hoy.