No tengo todo, pero no me falta nada. Con el tiempo he aprendido que la riqueza no se mide por lo que se posee, sino por aquello que llena el corazón, dando sentido a nuestra existencia. Doy gracias por la salud que me sostiene, las personas que me rodean y brindan su cariño sinceramente, por esas lindas bendiciones y la tranquilidad de no tener que comparar mi camino con el de los demás. Disfruto inmensamente mi presente y continúo trabajando por el futuro que me gustaría vivir. Me gusta apreciar lo que tengo, valorar lo intangible y procuro enriquecer mi espíritu y la memoria de mis recuerdos. Por eso, aunque no lo tenga todo, puedo decir con total tranquilidad que no me falta lo esencial para vivir plenamente.
NO TENGO TODO, PERO NO ME FALTA NADA
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