No temo a la soledad, temo volver a invitar al caos a sentarse conmigo. He aprendido que estar a solas es mucho más tranquilo que compartir mi vida con alguien que altera mi tranquilidad, llena mis días de incertidumbre y me hace dudar hasta de mí. Ya no quiero permanecer en lugares donde tengo que medir mis palabras, sacrificar mis pensamientos y frenar mis emociones para que alguien sienta absoluta comodidad. Hoy prefiero disfrutar de mí, cuidar lo que he construido y proteger esta calma que tanto me costó recuperar. Porque después de lo que viví, aprendí que estar bien con uno también es una forma de felicidad.
NO TEMO A LA SOLEDAD, TEMO VOLVER A INVITAR AL CAOS A SENTARSE CONMIGO
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