No sientas verguenza de tus cicatrices, ellas también te hicieron la gran persona que eres hoy. Cada una cuenta una historia de lo que superaste, de lo que aprendiste y de la fuerza que descubriste en ti cuando la vida quiso ponerte a prueba. No son marcas de debilidad, sino señales de tu valentía; recordatorios silenciosos de que incluso en los momentos más difíciles, elegiste levantarte y seguir. Agradece por todo porque te ha dejado madurez, sensibilidad, fortaleza y la capacidad de mirar el horizonte con mayor claridad. Tus cicatrices representan el camino recorrido y el carácter que construiste paso a paso.
NO SIENTAS VERGUENZA DE TUS CICATRICES, ELLAS TAMBIÉN TE HICIERON LA GRAN PERSONAS QUE ERES HOY
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