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No hay que prometer nada, las promesas terminan siendo terribles ataduras y cuando alguien se siente amarrado, tiende a liberarse, eso es fatal para el que espera y para quien hizo una promesa. Al final se derrumban las ilusiones y la confianza, se deterioran las relaciones y nada vuelve a ser igual, haz más y promete menos así todos estarán en paz.