195
Nadie te preparó para lo que tuviste que vivir, pero lograste salir adelante, encontraste la fuerza donde muchos habrían caído. Aprendiste a sostenerte cuando todo parecía derrumbarse y seguiste adelante, con el corazón lleno de cicatrices, pero también de valentía. No fue fácil, tú lo sabes y aquí estás, más consciente, más fuerte, siendo una mejor versión de ti. ¡Te admiro mucho! Por no rendirte, por reconstruirte sin perder tu esencia, porque aunque nadie te preparó, lo superaste.