Mientras más tiempo pases en soledad más exigente serás al incluir a otra persona en tu vida, porque tienes más claridad sobre quién eres y qué estás en disposición de no negociar. La soledad bien vivida no endurece el corazón, lo afina, ella enseña a disfrutar tu propia compañía, a reconocer tus ritmos, tus silencios y tus límites. Por eso tienes más cuidado, no te precipitas, no buscas que te completen, sino que te acompañen, no necesitas que te salven, sino que te sumen; la soledad te muestra qué estar bien contigo es un enorme privilegio y quien llegue deberá aportar calma, coherencia y reciprocidad, porque cuando descubres que tu tranquilidad no depende de nadie, eliges desde la conciencia y no desde la carencia.
MIENTRAS MÁS TIEMPO PASES EN SOLEDAD, MÁS EXIGENTE SERÁS AL INCLUIR A OTRA PERSONA EN TU VIDA
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