Mereces que alguien sea tu refugio, no tu tormenta. Alguien que no te haga dudar de tu valor ni te lleve a vivir en constante incertidumbre, que pueda comprender tus silencios, donde no tengas miedo de ser, hacer y pensar distinto. Porque el amor no debe sentirse como una lucha constante, sino como un espacio donde puedes ser tú sin ninguna tensión. Quien te quiere no desordena tu paz, ni juega con tus emociones; tú mereces vínculos que te brinden serenidad, que abracen tus días complicados y celebren los buenos sin condiciones. Mereces la tranquilidad de saber que no tienes que sobrevivir al amor, sino vivirlo con estabilidad y respeto.
MERECES QUE ALGUIEN SEA TU REFUGIO, NO TU TORMENTA
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