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Más allá del sol está mi papá esperándome con los brazos abiertos y una gran sonrisa. Allí donde el tiempo no corre y el dolor se desvanece, él me aguarda con la misma ternura con la que me enseño a caminar y a ser fuerte. En ese rincón eterno del cielo está y me cuida desde lejos, me tiene presente como yo a él. Nuestro reencuentro está pendiente, sé que me espera y mientras tanto yo vivo y honro su memoria, llevando en mi corazón su legado de amor, valentía y alegría.