Las personas no necesitan tus lágrimas cuando mueren; necesitan tus abrazos, tu amor, tu cuidado y tu compañía mientras aún están vivas. No esperes a que una despedida te lleve a recordar todo lo que dejaste por decir o hacer, todas esas veces en que pudiste brindar un abrazo o compartir un momento que seguramente pudo significar mucho. Hazlo ahora, hazles sentir tu afecto a las personas que te rodean, aprovecha cada oportunidad para escucharlos, agradecerles y demostrar cuán importantes son para ti. Expresa el amor a tiempo; ahí es cuando tiene más valor que unas palabras llenas de culpas y arrepentimiento cuando ya es demasiado tarde.
LAS PERSONAS NO NECESITAN TUS LÁGRIMAS
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