23
Hay mucha vida después del dolor, aunque al principio cueste creerlo. Cuando algo nos rompe por dentro, todo parece detenerse y carecer de sentido, pero el tiempo, con su manera silenciosa de sanar, empieza a reacomodar lo que parecía irreparable. Poco a poco, vuelven las ganas, regresa la calma y se abren caminos que antes no podías contemplar. El dolor no desaparece de la noche a la mañana, pero se transforma en aprendizaje y fortaleza, dándole más sentido y valor a todo lo que te rodea.