Es imposible no preguntarme si de verdad el cielo te necesitaba más que yo. Hay días en los que todavía me cuesta aceptar tu ausencia; miro tus fotos y daría todo por sacarte de ellas para darte nuevamente un abrazo y sentirte cerca. Sé que no existen las respuestas que alivien mi pérdida; solo debo seguir y aprender a vivir con este vacío tan enorme que dejaste, agradeciendo por todo ese tiempo que compartimos. Aunque ya no pueda sentir tu calor ni tu presencia, sigues teniendo un lugar en mi corazón que nadie podrá ocupar. Espero que estés bien, adornando ese hermoso cielo que no dejo de mirar.