El problema es que evitas lastimar a los demás, pero permites que te hieran a ti. Te esfuerzas tanto por cuidar las emociones ajenas que terminas olvidando las propias y poco a poco te desgastas en silencios, en disculpas que no te corresponde ofrecer y en sonrisas que disimulan tu dolor. No está mal ser empático, pero no debes irte a los extremos, también es necesario poner límites porque amar no significa aguantarlo todo, ni ser noble implica que te lastimen, debes aprender a protegerte con la misma delicadeza con la que cuidas a los demás. Tu tranquilidad también vale y no hay nada de egoísmo en elegirte.
EL PROBLEMA ES QUE EVITAS LASTIMAR A LOS DEMÁS, PERO PERMITES QUE TE HIERAN A TI
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