El árbol más alto, un día fue una semilla. Nadie imaginó en aquella pequeñez tal grandeza. Tuvo que hundirse en la tierra oscura, atravesar la incertidumbre y resistir las tormentas, aunque fuera frágil, pero pacientemente con constancia y confianza, fue creciendo poco a poco, estirándose lentamente y con esperanza hacia la luz para casi tocar el cielo con sus ramas. Así también son las ideas que comienzan siento intangibles y muy pequeñas, casi insignificantes y con empeño diario se transforman en algo inmenso, fuerte y duradero. Entonces no subestimes los comienzos, porque en ellos está la promesa de toda la grandeza por venir.
EL ÁRBOL MÁS ALTO, UN DÍA FUE UNA SEMILLA
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