El amor más sincero que he conocido tiene cuatro patas y mueve la cola cuando me ve. No sabe de reproches ni de condiciones; no pregunta nada, simplemente se alegra por mi regreso. Su felicidad no depende de lo que llevo puesto, sino de que esté presente y en esos ojos brillantes encuentro una lealtad sin dobles intenciones; cada día me enseña que amar es esperar sin paciencia, acompañar en silencio y celebrar los pequeños momentos como si fueran extraordinarios. Su cariño no necesita discursos, simplemente se acurruca a mi lado y me sigue con sus patitas por toda la casa, con su amor inagotable que me entrega por completo en los días grises y luminosos. Y así como está para mí, también estoy para amarle, respetarle y acompañarle hasta que su corazón me regale su último latido.
EL AMOR MÁS SINCERO QUE HE CONOCIDO TIENE CUATRO PATAS Y MUEVE LA COLA CUANDO ME VE
3