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Dios, tú conoces mis necesidades y las pongo en tus manos. Confío en que tu sabiduría alcanza aquello que mi mente no logra comprender y que tu amor cuida cada paso de mi vida, incluso cuando el camino se ve incierto. Por eso hoy dejo ante ti mis preocupaciones, mis anhelos y todo aquello que ejerce peso en mi corazón. Por favor, ilumina mis pasos, no permitas que el mal llegue a mí, dame la serenidad para esperar y la fortaleza para seguir adelante.