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Dios, perdona lo que fui, corrige lo que soy y dirige lo que seré. Ayúdame a reconocer mis faltas sin quedarme en ellas, a aprender de cada experiencia y a tener la humildad necesaria para cambiar esas partes de mí que debo mejorar. Toma mis temores, mis dudas y mis decisiones; por favor, condúceme al camino que sea mejor para mí y guía cada uno de mis pasos. Y cuando no sepa qué hacer, recordaré que tus planes son los indicados, porque solo tú, Dios, conoces el camino desde el principio.