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Díganle al que me cerró la puerta que le voy a comprar la casa. Porque no me detuve, aprendí, crecí y ahora estoy avanzando sin rencor; cada “no” se convirtió en un impulso y cada obstáculo en motivación. Ahora mi constancia, paciencia y confianza en mí, abrirán caminos más grandes que aquella puerta que una vez se me cerró.