Dejar de esperar también es una decisión. No siempre se trata de rendirse, sino de reconocer cuándo el tiempo invertido ya dejó de sumar y así empezar a elegirte con mayor conciencia. Hay momentos en los que seguir aguardando por respuestas, cambios o gestos que no llegan solo prolonga la incertidumbre y te mantiene en un lugar del que no puedes escapar. Al soltar, al dejar de esperar, recuperas energía, rediriges tu atención y le abres espacio a nuevas posibilidades, porque entiendes que no todo está bajo tu control y que seguir aferrándote a lo que no depende de ti solo retrasa tu crecimiento. Entonces, acepta y ya no insistas más; fue suficiente, permítete seguir adelante con más claridad y paz.
DEJAR DE ESPERAR TAMBIÉN ES UNA DECISIÓN
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