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Decir lo que sientes no es más que leer en voz alta lo que el corazón escribe desde el silencio. Es darle forma a lo intangible, traduciendo emociones en palabras aunque a veces nos tiemble la voz y se nos quiera escapar el alma. Hablar desde el corazón no es debilidad, es valentía pura el atreverse a ser transparente en un mundo donde la gente cada vez más prefiere evitar expresar lo que siente.