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Cuando te distancias por un momento, te das cuenta de mucho. La rutina y el ruido cotidiano a veces no permiten que notes las personas, situaciones o pensamientos que te hacen bien y cuáles son los que te desgastan. Si haces una pausa, es muy probable que contemples tu vida desde otra perspectiva y entiendas qué es lo que verdaderamente vale la pena conservar. Alejarse también es una manera de escucharte y darte prioridad, para que en medio de ese espacio tu mente se aclare, tu corazón se relaje y descubras algunas respuestas que solo aparecen cuando tomas un poco de distancia.