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¡Buenos días! El mundo no es de quien madruga sino de quien se despierta más feliz. Levantarse temprano sirve de poco si el corazón sigue dormido entre las preocupaciones, entonces es mejor abrir los ojos con ilusión y permitirse sonreír al nuevo amanecer, agradecer por lo que se tiene y mirar con esperanza lo que viene. No importa la hora del reloj, lo que marca la diferencia es la disposición con la que empieces cada nuevo día.