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Brilla y no te apagues por nada, brilla con intensidad, eres un reflejo de la luz de Dios, por eso permítete irradiarla con fuerza, sin culpa y sin temor. Cada paso que das ilumina más de lo que imaginas aún en medio de la duda o el cansancio, recuerda mantenerte firme cuando no encuentres sentido alguno en este convulsionado mundo. Eres un reflejo vivo de la luz de Dios, una chispa que no fue creada para esconderse, sino para dar claridad, esperanza y sentido allí donde otros sólo pueden ver sombras.