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Ahí vas tan valiente, como si nada te hubiera roto por dentro, caminando con esa fuerza silenciosa que sólo tienen quienes han conocido de cerca el dolor y aún así deciden seguir. Nadie imagina las batallas que has librado y las lágrimas que escondiste detrás de una sonrisa o las veces que tuviste que romperte por completo para volver a unir tus piezas con más valentía e inteligencia. Pese a todo aquí estás, con el corazón más fuerte, porque aprendiste que la vida no se detiene y que hay que avanzar incluso en los momentos más complicados.