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A mí me enamoras con un ramo de acciones y chocolatitos de lealtad. Porque las palabras lindas se las termina llevando el viento, pero los gestos sinceros se quedan en el alma. No necesito promesas perfectas ni discursos ensayados, me basta con detalles reales y actos que hablen por ti, con atenciones simples que demuestren que estoy presente en tus pensamientos y en tu corazón.