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A esas personas que ayudan y también están pasándola mal. ¡Dios les bendiga y multiplique! Porque pasan por encima de su tristeza para tender su mano, escuchan cuando muchas veces necesitan ser escuchados, porque entienden lo que es no tener y también lo valioso que es sentirse acompañado. Dios alegre sus corazones y que todos esos gestos tan preciosos que hacen de manera desinteresada, vuelvan a sus vidas multiplicados.