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Dios mueve montañas; sigue orando y ten fe. Él abre caminos donde parece no haber salida y hace posible aquello que a nuestros ojos parece imposible. Por eso no permitas que las dificultades derrumben tu fe ni que la incertidumbre te haga perder la esperanza. Continúa orando, incluso si las respuestas tardan en llegar; confía en que, en la medida que avances, todo se aclarará. Hay procesos que necesitan tiempo y puertas que deben cerrarse. Mientras tanto, haz tu parte y lo que se escapa de tu control, déjaselo a Dios.