A veces, me cuesta creer que la gente que experimentó mi cariño eligiera lastimarme. Me cuesta entender cómo alguien que conoció mi forma de querer, mi paciencia, mi lealtad, a quien me mostré con sinceridad, pudo hacerme daño como si todo aquello no le hubiera significado nada. Debo entender que no puedo esperar que otra persona cuide lo que recibe con la misma consideración que yo tendría; también comprender que no todos sienten, valoran ni corresponden de la misma manera. Hay personas que reciben amor y aun así actúan desde sus propias heridas, carencias y su manera de ver el mundo. Me duele aceptar que alguien me hizo daño, pero no me arrepiento de lo que brindé; en lo posible, ofrezco lo mejor de mí; ahora solo debo aprender a no entregarlo a quien no sabe ni desea cuidarlo.
A VECES, ME CUESTA CREER QUE LA GENTE QUE EXPERIMENTÓ MI CARIÑO ELIGIERA LASTIMARME
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