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Quien te hizo mal ya lo está pagando, solo que eso no lo publica. Cada persona termina conviviendo con las consecuencias de sus decisiones, con aquello que hizo y con la manera en que trató a los demás. Por eso no necesitas esperar por una explicación, una disculpa o una señal para sentir que se hizo justicia. Suelta y avanza; mientras otros enfrentan lo que sembraron, tú concéntrate en sanar, recuperar tu bienestar y construir una vida en la que el pasado no tenga poder alguno sobre ti.