Tu opinión devaluante no tiene poder sobre mí. A pesar de que me quieras hacer dudar, sé quién soy y reconozco mi valor; no voy a permitirte que con palabras definas lo que pienso de mí. No necesito convencerte a ti ni a nadie de mis capacidades ni demostrar constantemente lo que valgo. Cada persona es valiosa, cada ser tiene su historia y perspectiva, no eres ni soy más que nadie para juzgar la vida de otro. Puedo escuchar y deseo seguir aprendiendo del mundo, pero poniendo límites a todo aquello que quiera hacerme sentir menos. El valor no disminuye porque alguien no sepa reconocerlo.
TU OPINIÓN DEVALUANTE NO TIENE PODER SOBRE MÍ
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