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Ven, abrázame y dímelo todo sin hablar. Quédate un instante aquí entre mis brazos y deja que el silencio me hable de aquello que no te atreves a expresar con palabras. Si el cansancio te vence, no finjas que todo está bien; si algo te duele, tampoco necesitas explicar. Quédate cerca y deja que el mundo se detenga; ahora piensa en tu tranquilidad. No enfrentas nada en soledad; aquí estoy como siempre y hasta donde me permitas estar.