Un brindis por lo que no se publica y se disfruta. Por esos instantes que no necesitan una fotografía, una publicación, menos la aprobación de nadie para sentirse únicos y especiales. Brindemos por esas conversaciones que se quedan entre quienes las viven, las risas compartidas que no necesitan espectadores y esos instantes sencillos que se disfrutan más cuando nadie está pendiente del celular. Que no se pierda esa capacidad de vivir algunas cosas en la privacidad, en silencio, guardadas en la memoria y entendamos que no todo lo bonito necesita ser publicado o dicho para tener un valor significativo.
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